Los 7 platos más extraños y espeluznantes que podías comer en la antigua Roma


Cuando pensamos en la antigua Roma, enseguida pensamos en la gran cantidad de monumentos increíbles como lo son el Coliseo y el Panteón, en el latín y en los gladiadores.
Lo que pocas veces se menciona es que a pesar de vivir en el siglo I y II después de la Era Común, la cocina de los antiguos romanos era... un poco peculiar. La misma se caracterizaba por ser sumamente extraña y espeluznante, al menos para ser consumida hoy en día.

A continuación, te mostramos 7 platos que se consumían en la antigua Roma, ¡no podrás creerlo!

7. Garum


El garum era la ketchup de la antigua Roma. Pero no se preparaba a base a salsa de tomate: el garum se preparaba de los intestinos de pescados y de varias partes descartadas, que eran maceradas en sal. Luego, se mezclaban con miel, vinagre y algunas especias.
Hoy existe una versión moderna conocida como «colatura di alici», que se agrega a la pasta para darle más sabor.

6. Útero de cerdo


En la antigua Roma, el útero de cerdo era uno de los platos más solicitados. En general, antes de matar al animal lo esterilizaban o no dejaban que tuviera cría. Un famoso libro de cocina de la época detalla su preparación: debe agregarse pimienta, semillas de apio, menta seca, hinojo, miel, vinagre y caldo para un mejor sabor.


5. Pudín de sangre 


En Roma mucho animales eran sacrificados y la sangre estaba siempre disponible; por lo tanto, el pudín de sangre era un plato bastante accesible. Apicius, el libro de recetas de la antigua Roma escrito por el chef gourmet Marcus Gavius Apicius, sugiere mezclar la sangre con la yema de huevo, especias y nueces.
En la época, los cristianos tenían prohibido su consumo. Entonces para reconocer a un cristiano se les ofrecía este plato.

4. Cerebro de cordero


El cerebro era uno de los platos preferidos de la antigua Roma. Entre las distintas recetas, se encuentra la de cerebro de cordero, huevos, pimienta y pétalos de rosas. Apicius también recomienda a los chefs de preparar una gelatina en base a cerebro de cordero, frutos secos y un montón de ingredientes más extraños.

3. Lengua de pavo real 


Las recetas de Apicius eran muy conocidas y respetadas a pesar de ser sumamente extrañas. Pero Apicius no era el único, el emperador Elagabalus, que reinó entre 218 y 222 d.E.C., seguía la dieta recomendada por Apicius y además solía comer lenguas de pavos reales y ruiseñores ya que creía que de tal modo sería inmune a las plagas.

2. Medusa


Las medusas no eran tan comunes en el menú romano. Sin embargo, ocasionalmente se adicionaban a las ensaladas luego de ser freídas. Otra opción era cocinarlas en una cacerola juntos a restos de alimentos.

1. Jirafa


En Pompeii, un grupo de arqueólogos descubrió los restos de una jirafa en el sistema de drenaje de un restaurante romano. Los restos evidenciaban que la jirafa había sido cortada y consumida.
Sin embargo, se trata de los únicos huesos de jirafa encontrada en Italia, lo cual no garantiza que se tratara de un plato recurrente.

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