A sangre fría: las cenizas de Truman Capote son subastadas en Los Ángeles


El legado de Truman Capote vive en su obra, que incluye varios cuentos memorables, la novela Desayuno en Tiffany’s y, sobre todo, el atrapante libro A sangre fría, al que se le adjudica el haber inventado el género de novela de no-ficción (pese a que Operación Masacre de Rodolfo Walsh fue anterior).
Vive también en el cine, sus adaptaciones y sus retratos biográficos, en todos los trabajos dedicados a su vida y obra, en las historias y anécdotas increíbles que protagonizó y que lo dejan como una figura a veces polémica y controvertida pero siempre fascinante.
Pero hay alguien que podrá tener un símbolo mucho más concreto de ese legado: las cenizas de Truman Capote.
Ese alguien, para empezar, deberá estar en Los Ángeles y disponer como mínimo de $2.000 dólares.
Ese es el precio inicial de sus cenizas, que serán rematadas en una casa de subastas de Los Angeles, aunque se estima que el precio final puede ascender hasta los $6.000 dólares.

¿Qué hubiera opinado Truman Capote si le dijeran que sus restos serían subastados públicamente 32 años después de su muerte?
El encargado de la casa de subastas que realizará la operación no tiene dudas: “Le hubiera encantado”, le dijo a The Guardian.
“Con otras celebridades sería tal vez de mal gusto, pero a Capote le encantaba que se hablara de él, salir en la prensa, leer su nombre en los titulares” continuó, “creo que le gustaría mucho seguir generando titulares hoy en día”.
No en vano era alguien que disfrutaba de codearse con el jet set y con toda clase de celebridades, y era conocido por inventar amistades con famosos a los que nunca había conocido personalmente.

La administración sucesoria de Capote estaba en manos de Joanne Carson —ex esposa del famoso conductor de TV Johnny Carson—, amiga muy cercana de Capote que le dio alojamiento en su casa de Bel Air en Los Angeles, donde el escritor murió en 1984, a los 59 años.
Los albaceas de Capote no estaban seguros de qué debían hacer con sus restos, que descansan en una caja japonesa tallada en esa casa, pero finalmente, tras deliberar el trasfondo ético del asunto, decidieron subastarlos.
Capote le había dicho a su amiga que no quería que sus cenizas permanecieran para siempre en un estante, así que esto, según el subastante, es simplemente una manera diferente de honrar su pedido, una forma de expandir las aventuras de Truman Capote.
Según el mismo subastante, esta es la primera vez que cenizas humanas son subastadas públicamente, aunque habría que asegurarse de que esto no haya sucedido antes con las cenizas de Rodolfo Walsh.



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