¿Es cierto que Buda era gordo?


Quien conoce la historia del príncipe Siddharta, que luego de descubrir el dolor que le había sido ocultado durante décadas decide liberarse de las ataduras ilusorias de la vida mediante la meditación, difícilmente lo imagine gordo, tal como lo muestran las estatuillas que lo representan en todo el mundo.
Entonces, ¿de dónde sale esta popular imagen? Según afirman los especialistas, deriva de una ligera confusión propiciada por una homofonía: Bu-Dai, o Budai, era una de las formas en las que se conocía al célebre monje budista Hotei, descripto como amigable y bonachón, y, él sí, calvo y rollizo.
El sonriente Budai nació en Zhenjiang, al este de China, en el siglo X, y practicaba el budismo zen, doctrina originaria del lejano oriente que sintetiza nociones del budismo con otras más más antiguas del taoísmo; su imagen fue la elegida para representar a Maitreya, personaje mítico del budismo Zen que llegará para convertirse en el nuevo Buda mediante la meditación tradicional.
En efecto, es Budai y no el príncipe Siddharta Gautama al que vemos menudo, calvo y gordo, a veces rodeado de niños, otras cargando unas pocas pertenencias, y siempre sonriendo.

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