Curiosidades sobre los sueños lúcidos


Sueños lúcidos. ¿Los has tenido alguna vez? La verdad es que si hay algo que a todos nos encantaría es, sin duda, poder tener cierto control sobre nuestros propios sueños, para así, poder alcanzar determinadas cosas, experimentar nuevas situaciones e incluso sensaciones.
Hay quien ha conseguido cierto control en esta dimensión, en especial porque son capaces de dejase caer en ese mundo onírico siendo conscientes en todo momento “de que están soñando”. Se dice, que hay personas que lo han logrado de forma casi natural casi desde niños, en cambio, otros abren las puertas de los sueños lúcidos después de entrenarse a sí mismos, de controlar ese instante de la fase REM, donde de pronto, asoman las ensoñaciones.

Durante los sueños lúcidos la actividad cerebral se “dispara”

Así es, según Ursula Voss, catedrática de la Universidad de Bonn y experta en los procesos del sueño, durante estos momentos en que tenemos sueños lúcidos se elevan de un modo increíble las ondas de la banda gamma, en especial en la parte frontal del cerebro.

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¿La razón? Nuestros procesos cognitivos. Podríamos decir que, además de soñar, también estamos pensando, e incluso decidiendo. ¡Es asombroso!

Sueños lúcidos en especial en niños y adolescentes

La infancia y la adolescencia son momentos increíbles en los que más abundan los sueños lúcidos. Y es más, según nos dicen los expertos es más habitual en niños muy inteligentes.
La razón de que los sueños lúcidos sean más intensos entre los 7 y los 19 es porque nuestras redes neuronales están en pleno desarrollo. Y casi por accidente, pueden activarse mientras descansamos, provocando que ocurran cosas muy interesantes. Hay muchos niños que al caer en una pesadilla, son de pronto conscientes de que “es solo un sueño”, entonces, eligen no despertar y controlar a voluntad el contenido.

El cerebro de las personas lúcidas es diferente

El dato, sin duda, es interesante. O al menos así nos lo indican desde el Instituto Max Planck de Psiquiatría, en Munich. El trabajo, si te interesa, se encuentra publicado en la revista “The Journal of Neuroscience”.
La conclusión más llamativa a la que llegaron después de investigar a varias personas que experimentaban sueños lúcidos, en comparación con los que nunca los han tenido, es que la corteza prefrontal, relacionada con la autorreflexión y la metacognición en el ser humano, es más grande en los soñadores lúcidos. 

Los sueños lúcidos pueden tenerse también a través de estimulación cerebral

Y en concreto con una serie de electrodos en el cuero cabelludo y utilizando pequeñas descargas de corriente alterna. El experimento se llevó a cabo en la Universidad de Bonn con 27 sujetos.
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Para consguirlo estimularon el cerebro con ondas gamma durante la fase REM del sueño, provocando, efectivamente, que las personas controlaran a voluntad sus sueños. El trabajo se publicó en la revista “Nature Neuroscience”, y para muchos, abre la curiosa posibilidad de comercializar “cascos inductores de sueños lúcidos”. Parece increíble, no cabe duda, no obstante, este tipo de experiencias siempre deberían estar controlada por médicos.

Los sueños lúcidos pueden sanarnos

¿Sorprendido? Desde luego, porque esta información es tan sorprendente como reveladora. Para ello nos remitimos al trabajo publicado en la revista “Medical Hypotheses”, y los datos serían los siguientes:
  • Un hombre padeció durante 22 años dolor crónico.
  • Durante 2 años estuvo sometido a nuevos tratamientos biopsicosociales sin ningún éxito.
  • De pronto, empezó a tener sueños lúcidos, y casi sin saber muy bien cómo, el dolor desapareció.
  • Los médicos nos hablan de la plasticidad neuronal. Es muy posible que los anteriores tratamientos, en especial los psicológicos, provocaran en él cierta plasticidad, cierto modo de ver las cosas de forma que, al final, adquirió sin darse cuenta el control de sus sueños.
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Gracias a la plasticidad, y a la huella cerebral que dejan los sueños lúcidos (tenemos un cerebro más activo, y por tanto mayores conexiones), puede darse una reparación de los nervios dañados que provocan el dolor resistente al tratamiento. Parece también algo increíble, no obstante, se necesitarían más casos y más estudios para concluir que los sueños lúcidos pueden sanar determinadas dolencias.



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