¿Boda después de muerto? La excéntrica tradición del “Minghun”


Casarse y garantizar el linaje es una de las metas más importantes de la cultura china tradicional. La soltería está considerada como un estado que trae desgracias, de allí el origen de la macabra tradición del “Minghun”, continúa leyendo y descubre de qué se trata.

Bodas entre muertos

El arresto de unos jóvenes chinos que manejaban a gran velocidad con el cadáver de una joven de 17 años en la maleta sacó a relucir una de las más tétricas tradiciones chinas, se trata del “Minghun”. Una tradición que se remonta a los años de la dinastía Han (206 A.C -220 D.C), cuando el emperador casó a su difunto hijo de 13 años con una jovencita también fallecida.

Esta tradición consiste básicamente en unir a dos familias a través del matrimonio de sus hijos, uno de ellos puede estar muerto o inclusive ambos. El objetivo es acabar con la maldición que conlleva morir siendo soltero, además de otros beneficios de corte más social.
El “Minghun” es una práctica cargada de supersticiones y por otro lado de pragmatismo. Primero porque la soltería es considerada como un estado que atrae las desgracias. En el segundo caso, la ceremonia podría servir para integrar a una hija no casada con otra familia.

La tradición del “Minghun”.

Las bodas celebradas con o entre difuntos son celebradas de una forma bastante parecida a las convencionales. En algunos casos, el cuerpo del difunto es representado con efigies de papel pero en la mayoría se sacan los cuerpos de sus santas sepulturas y son preparados para ese momento.

Desde comienzos de esta tradición y todavía hasta nuestros tiempos existen casamenteras dedicadas en exclusividad a esta rama del oficio. Estas casamenteras son las encargadas de encontrar a los jóvenes difuntos y establecer el contacto entre las respectivas familias para proceder con el pago de la dote y posterior unión.

Aunque todavía existen familias creyentes en esta tradición, evidentemente es una costumbre que va en decadencia, por lo que a estas casamenteras de cadáveres se les dificulta cada vez más encontrar a una familia dispuesta a vender el cuerpo de su familiar.  La consecuencia más inmediata y que preocupa a las autoridades es el robo de cuerpos de los cementerios.

El gobierno chino lleva más de 60 años luchando para detener esta absurda tradición que lo único que ha traído es dolor y muerte a otras familias chinas. De hecho, en los últimos años se han detenido a numerosas bandas delictivas que se dedicaban a asesinar a jóvenes con retrasos mentales y a prostitutas con el fin de vender sus cuerpos por hasta 2.600 dólares para el ritual del “Minghun”.


BBC

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