La increíble y triste historia del hombre que lo recordaba todo


La peculiar historia del hombre con más memoria del que exista registro empieza en Moscú a principios del siglo pasado. El extraordinario talento de Solomon Shereshevsky fue descubierto mientras daba sus primeros pasos en el periodismo. Al finalizar una reunión de trabajo, el jefe de redacción lo llamó para reprenderlo por no haber tomado notas, a lo que el joven respondió que no tenía necesidad de anotar nada, puesto que recordaba cada palabra de lo dicho. Ante la evidencia de que Shereshevsky decía la verdad su jefe se contactó con el prestigioso neuropsicólogo Alexander Luria, quien se dedicó a estudiar la prodigiosa memoria de Solomon durante treinta años.
En su primera entrevista, Luria, padre de la neurociencia cognitiva, sometió al joven a duras pruebas. Shereshevsky no solo fue capaz de recordar cada una de las 70 series de números y letras que el científico le presentó (fórmulas matemáticas complejas, poemas enteros, oraciones en otros idiomas) sino que además pudo repetirlas en orden inverso.
Esta extraña capacidad se denomina hipermnesia, y en el caso de Solomon se mezclaba además con una fuerte sinestesia, condición por la cual los sentidos se entremezclan. Es decir, las palabras tenían texturas, los sonidos colores, los sabores música. Esto hacía que fuera muy difícil para el joven llevar una vida normal y relacionarse con los demás.
Después de intentar infructuosamente usar sus talentos para dedicarse al espectáculo, Shereshevsky se perdió en la bruma de la historia. Solo sabemos que en los últimos años se dedicó a conducir un taxi por las frías calles de Moscú, y que murió en el anonimato en 1958. Queda el riguroso estudio de su caso registrado en la obra de Luria.

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