Ni un pelo de cobarde


Christian McPhilamy tiene 8 años y vive en Florida (EE. UU.). Hace dos años y medio, el pequeño vio un anuncio sobre cáncer infantil y los efectos de la quimioterapia, y tomó una decisión: desde entonces se dejó crecer el pelo, con la intención de posteriormente donarlo.

Deeana, la madre de Christian, asegura que su hijo debió soportar "una gran cantidad de críticas" para cumplir su meta.

"Durante todo ese tiempo, Christian sufrió muchas críticas y también acoso. Sus compañeros de escuela lo trataban de nena, e incluso sus docentes y entrenadores le decían que debía cortarse el cabello. Llegaron a ofrecerle dinero, creyendo que no lo hacía porque no podía pagar", escribió la mujer en Facebook.

Finalmente llegó el gran día, y los padre de Christian, orgullosos de su hijo, procedieron a la "esquila".

Con rápidos tijeretazos, Deeana cortó la larga cabellera del niño, y obtuvo cuatro tupidos y lacios mechones de treinta centímetros de longitud, que fueron donados a Children With Hair Loss, una entidad de caridad que se dedica a la confección de pelucas para niños en tratamiento oncológico.

En declaraciones a Florida Today, Deena reconoce haberse sentido asombrada con la decisión de su niño, ya que la tomó por su cuenta y sin que nadie se lo pidiera. Sin embargo, su logro es consistente con el carácter que ella siempre apreció en su vástago.
"cuando se le mete una idea en la cabeza, la lleva hasta el final. No permite que nada ni nadie lo aleje de sus metas", concluyó.




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