Cómo aceptar la muerte de un ser querido?


Llanto, dolor, sufrimiento, luto...son palabras que se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en la muerte de un ser querido, cuanto más cercano más doloroso...creo que el peor dolor es aquel que sufren los padres del fallecido, tenga la edad que tenga, sea grande o bebé... 
 La clave de la aceptación está en el conocimiento de la verdad ...pero cual es esa verdad?...la muerte no existe, sólo existe la separación del cuerpo con el espíritu, el rompimiento del lazo de plata que los une...y las personas no dejan de ser quienes son luego de dejar el cuerpo...pero tal vez no entiendas lo que estoy diciendo o creas que no es cierto, entonces vamos a aprofundarnos un poco en el tema...

“Llamamos alma al ser inmaterial e individual que reside en nosotros y sobrevive al cuerpo.”  (El libro de los espiritus - Allan Kardec )

“El alma es un ser moral distinto, independiente de la materia, que conserva su individualidad después de la muerte.” (El libro de los espiritus - Allan Kardec )

“La eterna es la vida del espíritu, la del cuerpo es transitoria y pasajera. Cuando el cuerpo muere, el alma vuelve a la vida eterna.”  (El libro de los espiritus - Allan Kardec )

“Los espíritus no encarnados o errantes no ocupan una región determinada y circunscrita, sino que están en todas partes, en el espacio y a nuestro lado, viéndonos y codeándose incesantemente con nosotros. Forman una población invisible que se agita a nuestro alrededor.” (El libro de los espiritus - Allan Kardec )

 Comenzando por el principio: Quien era Allan Kardec?

 Allan Kardec (Lyon, 3 de octubre de 1804-París, 31 de marzo de 1869) es el seudónimo utilizado por el pedagogo y escritor Hippolyte Léon Denizard Rivail, considerado el sistematizador de la doctrina llamada espiritismo.
Rivail cursó sus primeros estudios en Lyon y los completó en Yverdon (Suiza), como discípulo y colaborador del pedagogo suizo Johann Heinrich Pestalozzi. No realizó estudios universitarios. Alegaba conocer los idiomas alemán, inglés, italiano español y neerlandés. En 1831 pasó a formar parte de la Real Academia de Arras. En 1824 Rivail ya se había trasladado a París, donde se dedicó a la enseñanza, primero en la institución fundada por él mismo sobre el modelo del centro de Pestalozzi, y más tarde de forma privada, cuando problemas económicos le obligaron a la liquidación de su instituto y a desenvolverse como tenedor de libros y como contable de tres casas de comercio, además de ocuparse en la traducción de obras inglesas y alemanas. En 1832 contrajo matrimonio con la institutriz Amelia Boudet, nueve años mayor que él, y fue en este periodo de su vida cuando elaboró y publicó los siguientes libros:
  • 1828: Plan propuesto para el mejoramiento de la instrucción pública.
  • 1829: Curso práctico y teórico de aritmética, según el método de Pestalozzi, con modificaciones.
  • 1831: Gramática francesa clásica.
  • 1846: Manual de los exámenes para los diplomas de capacidad.
  • 1848: Catecismo gramatical de la lengua francesa.
Un segundo periodo biográfico comenzó para Rivail cuando, en 1854, oyó hablar por primera vez del fenómeno de las «mesas parlantes», al que solo empezó a conceder crédito tras haber sido testigo, en mayo de 1855, de inexplicables fenómenos relacionados con mesas ambulatorias y giratorias o «danzantes», así como con la llamada «escritura automática». Persuadido de la existencia de una región espiritual habitada por almas inmortales desencarnadas con las que era posible comunicarse, Rivail se decidió a examinar una voluminosa colección de escritos psicográficos que le proporcionaron amigos espiritistas interesados en su juicio y empezó a asistir con regularidad a sesiones, preparado siempre con una serie de preguntas que le eran respondidas de «manera precisa, profunda y lógica», a través de los sujetos a los que el espiritismo denomina «médiums», porque actúan como intermediarios en las comunicaciones con las supuestas almas desencarnadas. Toda esta materia, debidamente «repasada y corregida» por la entidad espiritual que se identificó ante Rivail como «la Verdad», sirvió de base al cuerpo de doctrina de El libro de los espíritus, su obra aparecida el 18 de abril de 1857, cuya primera edición se agotó en pocos días, llegándose a la decimosexta en vida del autor.
En los prolegómenos de esta obra se lee:
Los espíritus anuncian que los tiempos designados por la providencia para una manifestación universal han llegado ya, y que siendo ministros de Dios y agentes de su voluntad, su misión es la de instruir e ilustrar a los hombres, abriendo una nueva era a la regeneración de la humanidad. Este libro es la recopilación de su enseñanza.
Allan Kardec
El éxito de El libro de los espíritus propició la fundación de la Revue Spirite y la constitución formal, en 1858, de la Sociedad de Estudios Espiritistas de París, que Rivail presidiría hasta su muerte.
Su «espíritu protector» le había informado de que en una existencia previa, en el tiempo de los druidas, ambos se habían conocido en la Galia y él se llamaba «Allan Kardec». El libro de los espíritus fue el primer trabajo en que el autor sustituyó por este su nombre real, y el acta de nacimiento del espiritismo latino, que, a diferencia del anglosajón, defiende el supuesto reencarnacionista, particularmente como explicación del origen de las desigualdades entre los hombres, con frecuencia aparentemente injustas.
[Los espíritus] que se comunican a través de los médiums franceses aseguran que la reencarnación es un hecho, en tanto que los que hablan por boca de los médiums británicos y estadounidenses declaran que no es cierto. ¿Cómo podemos conjugar esas discrepancias? (...) son un verdadero obstáculo para muchos espiritistas (...). Los espíritus afirman que después de la muerte no son omniscientes. Por el contrario, llegan a la otra vida con todos sus prejuicios, creencias y opiniones (...) se limita(n) a expresar su propia creencia, que puede o no ser verdad.
Hereward Carrington
A lo largo de sus escritos, A. Kardec habla de espíritus superiores e inferiores: «Encuéntranse en el mundo de los espíritus, como en la tierra, todos los géneros de perversidad y todos los grados de superioridad intelectual y moral»: espíritus buenos y malos, espíritus menores, espíritus malvados y rebeldes, espíritus errantes, espíritus vulgares y espíritus mentirosos «que usurpan a menudo nombres conocidos y venerados» y «dicen haber sido Sócrates, Julio César, Carlomagno, Fenelon, Napoleón, Washington, etc.». La «comprobación que de su identidad puede tenerse (...) es, efectivamente, difícil; pero si no puede conseguirse tan auténtica como la que resulta de un acta del estado civil, puédese obtenerla presuntiva, por lo menos, con arreglo a ciertos indicios». En Qué es el espiritismo, Rivail también admite que algunos espíritus son «mentirosos, fraudulentos, hipócritas, malvados y vengativos» y capaces de utilizar lenguaje grosero. Autores espiritistas posteriores han repetido advertencias en el mismo sentido, que apoyan la afirmación de Allan Kardec: «la sustitución de los espíritus (...) es una de las dificultades del espiritismo práctico; pero nunca hemos dicho que la ciencia espiritista fuese fácil, ni que se la pueda alcanzar bromeando, siendo en este punto igual a otra ciencia cualquiera».
Los espíritus, siendo simplemente las almas de los hombres, no tienen ni conocimiento supremo ni sabiduría suprema; que su inteligencia depende del progreso que hayan hecho y que su opinión no es más que una opinión personal. [...] No se debe dar ciegamente crédito a todo lo que dicen los espíritus.
Allan Kardec
Nuevas obras serían sustanciales en la labor de sistematización de las ideas «espíritas» o «espiritistas», ideas que, siendo la clave de su interpretación de las religiones, de orientación unificadora, Allan Kardec no consideraba de índole propiamente religiosa, sino científica, por no estar fundadas en fe ni revelación sobrenatural algunas, sino en la reflexión sobre el hecho de experiencia de las comunicaciones de los propios seres fallecidos:
El espiritismo es a la vez una ciencia de observación y una doctrina filosófica. Como ciencia práctica, consiste en relaciones que pueden establecerse con los espíritus; como doctrina filosófica, comprende todas las consecuencias morales que se desprenden de semejantes relaciones. Podríamos definirlo así: el espiritismo es la ciencia que trata de la naturaleza, origen y destino de los espíritus y de sus relaciones con el mundo corporal.
Allan Kardec
Las principales entre las obras aludidas fueron: El libro de los médiums (1860), Qué es el espiritismo (1862), El Evangelio según el espiritismo (1864), El Cielo y el Infierno o la justicia divina según el espiritismo (1865), La génesis, los milagros y las profecías según el espiritismo (1867). Han aparecido, asimismo, ediciones póstumas.
Es interesante que las exposiciones de Allan Kardec viesen la luz en años próximos a los de la aparición de obras como Manifiesto del Partido Comunista (de Karl Marx y Friedrich Engels) o El origen de las especies (de Charles Darwin), mientras se asistía al momento de esplendor del positivismo y el materialismo filosóficos y científicos. En relación con el primero, Allan Kardec presentó su «nueva doctrina filosófica» como respondiendo «a las aspiraciones del hombre respecto del porvenir; pero como apoya la teoría de éste en bases positivas y racionales, se amolda al espíritu positivista del siglo», haciendo «sus prosélitos precisamente en la clase ilustrada, y esto en todos los países del mundo». En cuanto al segundo, la coincidencia del espiritismo con la Iglesia católica en su oposición al materialismo, así como en la moral centrada en la caridad, le hacían incomprensible la por otra parte coherente condena doctrinal de Roma, formalizada en la inclusión, en 1864, de las obras de Kardec en el entonces vigente Índice de libros prohibidos. El rechazo eclesiástico ya había dado lugar, por ejemplo, a la quema de 300 libros espiritistas llevada a cabo en 1861 en Barcelona, tras haber sido confiscados por el obispo de esta diócesis a través del Santo Oficio.

El espiritismo es la prueba patente de la existencia del alma, de su individualidad después de la muerte, de su inmortalidad y de su suerte verdadera; es, pues, la destrucción del materialismo, no con razonamiento, sino con hechos. Allan Kardec


 Obras y más obras


Por dónde comienzo para entender?

El primer paso para entender es abrir la mente y el corazón para poder encontrar las respuestas a nuestras preguntas. Yo, personalmente les digo: Amigos, lean 'El libro de los espiritus" para comenzar a entender, van a encontrar muchas respuestas, van a entender muchas cosas y sobre todo van a entender que no hay razón para sufrir y que aquellas personas amadas que pasaron para el plano espiritual sufren con cada lágrima derramada por nosotros al pensar en ellas.

Retazos del libro

A modo de introducción voy a copiar algunas partes del libro "El libro de los espiritus", como para que alguien que no tenga idea de qué se trata, comience a entender el tipo de información que va a encontrar en él:

EL ALMA DESPUES DE LA MUERTE; SU INDIVIDUALIDAD. VIDA ETERNA
 
149. ¿Qué se hace el alma en el momento de la muerte?
«Vuelve a ser espíritu, es decir, entra de nuevo en el mundo de los espíritus que habla abandonado momentáneamente».
150. ¿El alma conserva su individualidad después de la muerte? 
«Si, y nó la pierde nunca. ¿Qué sería si no la conservase? »
-¿Cómo manifiestá el alma su individualidad, careciendo del cuerpo material?
«Tiene un fluido que le es propio, que toma en la atmósfera de su planeta y que representa la apariencia de su última encarnación: su periespíritu».
-¿Nada se lleva el alma consigo de este mundo?
«Nada más que el recuerdo y el deseo de ir a otro mundo mejor. Aquel recuerdo es grato o desagradable, según el uso que se ha hecho de la vida, y mientras más pura es el alma, mejor comprende la futilidad de lo que deja en la tierra».
151. ¿Qué hemos de pensar de la opinión según la cual el alma vuelve, después de la
muerte, al todo universal?

«¿No forma un todo la reunión de los espíritus? ¿No son todo un mundo? Cuando estás en una reunión, formas parte integrante de ella, y sin embargo, conservas tu individualidad». 

152. ¿Qué prueba podemos tener de la individualidad del alma después de la muerte?
«¿No la tenéis en las comunicaciones que obtenéis? Si no sois ciegos, veréis; y oiréis, si no sois sordos; porque a menudo habla una voz que os revela la existencia de un ser que vive fuera de vosotros".

Los que opinan que al morir, el alma entra en el todo universal están equivocados, si entienden decir que, semejante a la gota de agua que cae en el océano, pierde su individualidad, pero están en lo cierto, si por el todo universal entienden la reunión de seres incorporales de la cual forma un elemento cada alma o espíritu; Si las almas estuviesen conlundidas con el conjunto, no tendrian otras cualidades que las de éste,y nada las distinguiría entre sí. No tendrían una inteligencia, ni cualidades propias, cuando en todas las comunicaciones revelan la conciencia del yo y una voluntad distinta, siendo infinita la diversidad, que bajo todos aspectos ofrecen. consecuencia también de las individualidades. Si después de la muerte, sólo existiese lo que se llama el gran Todo que absorbe todas las individualidades, este Todo sería uniforme, y por lo tanto, todas las comunicaciones que se recibiesen del mundo invisible serían idénticas. Pero puesto que en él se encuentran seres buenos y malos. sabios e ignorantes. dichosos y desgraciados; puesto que los hay de todos los caracteres, alegres y tristes, ligeros y profundos. etc., es evidente que son seres distintos.
La individualidad se hace más palmaria aún, cuando prueban su identidad por medio de signos
incontestables, de pormenores personales relativos a su vida terrestre y que pueden comprobarse, y no puede ponerse en duda, cuando se presentan a la vista en las apariciones. La individualidad del alma nos era enseñada teóricamente como un artículo de fe; pero el espiritismo la patentiza, y hasta cierto punto la materializa.

153. ¿En qué sentido debe entenderse la vida eterna?
«La eterna es la vida del espíritu, la del cuerpo es transitoria y pasajera. Cuando el cuerpo
muere, el alma vuelve a la vida eterna».

-¿No seria más exacto llamar vida eterna a la de los espíritus puros, a la de los que,
habiendo llegado a la cumbre de la perfección, no han de sufrir más pruebas?

«Esa más bien es la dicha eterna, pero ésta es cuestión de palabras. Llamad a las cosas del mundo como queráis, con tal de que os entendáis».

154. ¿Es dolorosa la separación del alma y del cuerpo?
"No, y a menudo sufre más el cuerpo durante la vida que en el momento de la muerte, pues el alma no toma parte alguna. Los sufrimientos que a veces se experimentan en el momento de la muerte, son un placer para el espíritu. que ve llegar el término de su destierro».


160. ¿El espíritu encuentra inmediatamente a los que ha conocido en la tierra, y qué han
muerto antes que él?

«Sí, según el afecto que les profesaba y el que ellos sentían respecto de él, y a menudo salen a recibirle a su entrada en el mundo de los espíritus, y le ayudan a separarse de las mantillas de la materia. Ve también a muchos a quienes había perdido de vista durante su permanencia en la tierra, a los que están en la erraticidad y a los encarnados, a quienes visita».

161. ¿En la muerte violenta y accidental, no estando aún debilitados los órganos por la
edad o las enfermedades. la separación del alma y la cesación de la vida se verifican
simultáneamente?

«Así sucede generalmente; pero en todos los casos es muy corto el instante que los separa».



SUERTE DE LOS NIÑOS DESPUÉS DE LA MUERTE

197. ¿El espíritu de un niño, muerto en edad temprana, está tan adelantado como el de un
adulto?

«A veces mucho más, porque puede haber vivido mucho más y tener más experiencia
sobre todo si ha progresado».

-¿El espíritu de un niño puede, pues, estar más adelantado que el de su padre?
«Este es un caso muy frecuente, ¿por ventura no lo veis a menudo en la tierra?»

198. El espíritu del niño, que por haber muerto en edad temprana, no pudo hacer mal,
¿pertenece a los grados superiores?

«Si no ha hecho mal, tampoco ha hecho bien, y Dios no le libra de las pi'uebas que ha de
sufrir. Si es puro, no depende de que fuera niño, sino de que estaba más adelantado».

199. ¿Por qué se interrumpe a menudo la vida de la infancia?
«La duración de la vida del niño para el espíritu que en él está encarnado, puede ser complemento de una existencia interrumpida antes del término deseado, y su muerte es con frecuencia una prueba o una expiación para sus padres».

-¿Qué hace el espíritu de un niño que muere en edad temprana?
«Vuelve a empezar una nueva existencia».

Si sólo una existencia tuviese el hombre, y si después de ella quedase decidida para siempre su suerte futura, ¿cuál sería el mérito de la mitad de la especie humana, que muere en edad tierna, para disfrutar, sin haber luchado, de la dicha eterna, y con qué derecho sería eximida de las condiciones, tan duras a veces, impuestas a la otra mitad? Semejante orden de cosas no podría estar conforme con la justicia de Dios, Dada la reencarnación, todos son iguales, a todos pertenece el porvenir sin excepción y sin favoritismo, y los últimos que llegan sólo a si mismos pueden culparse. El hombre debe tener el mérito de sus actos, como tiene la responsabilidad de ellos.
Por otra parte, no es racional considerar la infancia como un estado normal de inocencia. ¿No vemos
niños dotados de los peores instintos en edad en que no ha podido la educación ejercer aún su influencia?
¿No los vemos que parecen haber traído, al nacer, la astucia, la falsedad, Ja perfidia y hasta los instintos del robo y del asesinato, no obstante los buenos ejemplos que les rodean? La ley civil absuelve sus crímenes; porque, según dice obran sin discernimiento, y tienen razón, porque, en efecto, obran más por instinto que deliberadamente. Pero, ¿de dónde pueden provenir esos tan diferentes instintos en niños de una misma edad, educados con las mismas condiciones y sometidos a las mismas influencias? ¿De dónde, si no de la inferioridad del espíritu, procede esa perversidad precoz, puesto que ninguna parte toma en ella la educación? Los que son viciosos, lo son porque sus espíritus han progresado menos, y sufren entonces las consecuencias, no de sus actos de niño, sino de los de sus existencias anteriores, y así una misma es la ley para todos y a todos alcanza la justicia de Dios.


- Extracciones de "El libro de los espiritus" - Allan Kardec - BAJAR CLICANDO AQUI (VERSIÓN EN FORMATO PDF - GRATIS)



Espero de todo corazón que bajen este libro, lo lean y puedan así calmar su dolor y el de otras personas. Muchas gracias por leerme, un abrazo grande.

Adriana



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