Claves sobre la psicología de Navidad


La Navidad es una época de misterios, de cuentos y leyendas. Una celebración que puede generar, en los que creen y los que no, sentimientos que van desde  la angustia y el rechazo, hasta la alegría y la ilusión.

Ya puede sentirse la Navidad. Se percibe en los olores, los colores, los sonidos, en el rostro de la gente. Es una época de misterios, de cuentos y leyendas.

Nadie puede negar el impacto emocional que produce la fecha de Navidad. Para entender este fenómeno, a continuación repasamos algunas explicaciones científicas de la psicología de la Navidad -¡no aptas para los más pequeños!

¿Cómo asumen los niños la verdad sobre Santa Claus?

Si bien muchos padres pueden sentir que afirmar la existencia de San Nicolás es una forma cruel de engañar a sus hijos, lo cierto es que al descubrir aquéllos la realidad no suelen sentirse traicionados, sino que incluso asumen las reglas del juego y repiten esta conducta con los niños más pequeños. Según una investigación de la Universidad de Montreal en Canadá, en promedio, un 40 por ciento de los niños descubre la verdad a través de sus propias observaciones y experiencias: este proceso comienza con la madurez cognitiva, a partir de los siete años.

De acuerdo al estudio, en muchos casos la noticia resulta decepcionante, pero no es asumida como una traición: sólo un seis por ciento de los niños tomados para dicho estudio manifestó haberse sentido engañado por sus padres.

¿Cuándo es el momento indicado para develar el misterio?

En sintonía con el estudio anterior, Jared Durtschiuna, de la Universidad Estatal de Kansas, Estados Unidos, explicó que no hay una edad en particular en la que el niño deba dejar de creer en Santa Claus. Según el especialista en terapia familiar, existe un período de transición en el cual un día creen y otro no, por lo que las señales de duda no significan un paso directo hacia la incredibilidad.

Teniendo en cuenta este proceso, para Durtschiuna no existe necesidad de que los padres procedan a decirle a sus hijos la verdad sobre la figura icónica de la Navidad. Con el paso de los años, se va perdiendo el pensamiento mágico y ellos mismos comienzan a sacar sus propias conclusiones.

¿Qué tiene que ver la fábula de Scrooge con la vida real?

Ebenezer Scrooge, el legendario protagonista de Cuento de Navidad de Charles Dickens (1843), era un hombre avaro, egoísta y de corazón duro al que no le gustaba la Navidad. Luego de algunos sucesos y apariciones claves, Scrooge descubre que está a tiempo que cambiar su destino y comienza a ser amable y generoso.

Buscando indagar sobre las similitudes de esta historia con la vida real, psicólogos de la Universidad de Brigham Young, en Estados Unidos, analizaron el comportamiento de 14 personas que experimentaron cambios parecidos a los de Scrooge. Encontraron que, al igual que el personaje, cada uno de los participantes sufrió en el pasado y se refugió en una persona de confianza durante su experiencia. La presencia del otro fue lo que le permitió ver un mundo de posibilidades y recobrar el sentido de la fe.

Para Jon Skalski, uno de los autores del estudio, en estas experiencias se puede encontrar a muchos Scroogers de la vida real. “Esas historias son parte de nuestra cultura. Todos sabemos que muy dentro de sí los seres humanos son capaces de cambiar de manera profunda y significativa”, expresó.

Santa Claus, ¿ejemplo de buena salud?

Ya se sabe que los niños aprenden hábitos de quienes admiran y Santa Claus es uno de sus personajes favoritos: incluso una investigación de 2009 encontró una estrecha relación entre los países que más reconocen a esta figura y la obesidad infantil. Sin embargo, profesionales de la Universidad de Rowan, en Estados Unidos, acaban de publicar un estudio que afirma que algunos comportamientos de San Nicolás podrían servir como modelo de buena conducta en personas mayores.

Haber dejado de fumar, consumir leche, trabajar la memoria a través de listados, cuidar de sus mascotas, mantener su matrimonio y realizar ejercicio a diario, son algunos hábitos saludables que Santa Claus podría estar transmitiendo a otros adultos. ¿Tú qué crees?

¿Qué transmite el color y el olor a la Navidad?

Un estudio estadounidense publicado en la revista Journal of Environmental Psychology sugiere que las personas que deciden incorporar decoración navideña en el exterior del hogar suelen ser vistas como más sociables e integradas en su comunidad. De esta manera, la utilización de accesorios en el frente podría ser percibida como una conducta amistosa dentro del vecindario.

Por otro lado, una investigación de la Universidad Estatal de Washington, publicada en 2005, afirmó que ‘el sonido y el olor a Navidad’ pueden ser utilizados con éxito para aumentar el consumo en esta fecha. Buscando influir en el comportamiento de las personas, el aroma y la música de las tiendas pretenden convertirse en sinónimos de alegría y celebración para atraer a los clientes.

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