Curiosidades sobre el beso


No existe persona en el mundo a la que no le guste un buen beso, al final hay pocas cosas mejores . Por eso vamos a conocer algunas curiosidades sobre esta delicia...


No todo el mundo besa

A pesar de ser algo muy común en todos los rincones del mundo, existen algunas culturas que no son adeptas al beso en la boca.
Personas de ciertas regiones de Sudán no tienen la costumbre de besar, porque ellas creen que la boca es la ventana del alma, siendo así, un beso daría la oportunidad de alguien robarles el alma.
Otro pueblo que no es adepto a los besos son los esquimales, pero su costumbre de no besarse no tiene nada que ver con creencias. Ellos no acostumbran besarse debido al frío. Como siempre andan con todo el rostro tapado, dejando apenas la nariz y los ojos destapados, quedan medio imposibilitados de andar a los besos. A raíz de este hecho surge el famoso "beso del esquimal" en donde las personas en vez de rozar los labios, rozan las narices.



No sólo los humanos besan

Nadie sabe exactamente cómo surgió el beso entre los humanos. Algunos creen que pueda ser algo cultural, otros dicen que puede ser una herencia genética de algún pasado distante. La segunda opción parece tener sentido, ya que el beso no es exclusividad de la raza humana.
Algunos primates, principalmente chimpancés y orangutanes, demuestran que son besuqueros.
Estudios ya han demostrado que ellos intercambian besos después de las peleas, como si fuera un pedido de disculpas.
Los elefantes también son cariñosos, principalmente en los momentos más tristes, como puede ser la muerte de un bebé elefante, ellos se acarician las trompas.



Intercambiando bacterias

A pesar de haber un cierto riesgo cuando besamos a alguien en la boca, como la trasmisión de algunas enfermedades , por ejemplo, del sistema respiratorio, también existen algunas ventajas para la salud. El hecho es que cuando nos besamos nuestras bacterias, con las que nuestro cuerpo ya está acostumbrado, son pasadas para la otra persona y viceversa. Eso haec que los sistemas inmunológicos tengan que tarbajar un poco más, aprendiendo a defenderse de esas nuevas amenazas.

El beso también ayuda al corazón, bajando la presión arterial, resultado de la dilatación de los vasos sanguíneos.


Un beso decide

Existe una rama de la ciencia llamada filematología que es responsable por estudiar todos los detalles del beso. Un estudio, hecho por especialistas en besos, reveló que el primer toque de los labios puede afectar la manera de evaluar a una persona.
Según el estudio 59% de los hombres cambiaron de opinión sobre una pretendiente después del primer beso y el 66% de las mujeres hicieron lo mismo.
Esto reveló que el primer beso es el termómetro para todo el resto, pudiendo ser el responsable por la continuidad (o no) de una relación.


El traidor

Cuando besamos a una persona nuestro cuerpo libera dopamina, que afecta el cerebro de una manera bien similar a la cocaína. Por eso los que recién empiezan una relación se besan más que los que hace más tiempo que están juntos, porque al pasar el tiempo las dosis liberadas van en disminución, hasta que muchas personas terminan engañando a sus parejas buscando sentir grandes dosis de dopamina navegando por el organismo nuevamente.




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