Hormigas, ¿la solución al calentamiento global?


La problemática del calentamiento global es enorme, sin embargo, su solución podría depender de un pequeñísimo insecto: la hormiga. De acuerdo con un nuevo estudio a largo plazo, las hormigas contribuyeron al enfriamiento del clima terrestre conforme crecieron en número, convirtiéndose en los agentes climáticos biológicos más poderosos del planeta.

El geólogo Ronald Dorn, de la Universidad Estatal de California, descubrió que ciertas especies de formícidos transforman algunos minerales de la tierra para segregar carbonato de calcio, mejor conocido como piedra caliza. En el proceso, eliminan una diminuta cantidad de dióxido de carbono, un gas de efecto invernadero, de la atmósfera.

La creación de piedra caliza a causa de las hormigas es una versión a pequeña escala del proceso planetario de refrigeración masiva que tiene lugar en los océanos, conocido como secuestro de carbono. Los depósitos marinos de piedra caliza contienen más carbono "almacenado" del que está presente en la atmósfera hoy en día.

Hace 25 años, Dorn enterró arena en seis sitios diferentes de las Montañas Catalina, en Arizona, y el Cañón Palo Duro, en Texas. Cada cinco años, desenterró un poco de arena y midió la descomposición de olvino y plagioclasa debido a la exposición al agua, la actividad de los insectos y la actividad química derivada de las raíces de los árboles.

El experimento de Dorn reveló que las hormigas decomponen los minerales 50 a 300 veces más rápido que la arena depositada sobre el suelo intacto, ya que acumulan piedra caliza dentro de sus hormigueros. Si bien se desconoce exactamente cómo transforman los granos de arena en piedra caliza, pequeñas cantidades de dióxido de carbono quedan atrapadas en la roca.

La población mundial de hormigas trabajando en unísono desde que comenzaron a expandirse hace 65 millones de años pudo haber eliminado cantidades significativas de dióxido de carbono de la atmósfera. Ocho especies de formícidos son conocidas por secretar carbonato de calcio y, según las estimaciones del experto Ant Wilson de la Universidad de Harvard, la biomasa de las hormigas equivale a la de los seres humanos, por lo que podrían ser importantes agentes climáticos biológicos.

Los resultados del estudio han sido publicados en el diairo Geology.

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